Este año parece que sí. Esa es la esperanza de los aficionados españoles que quieren volver a ver al que fue número 1 del mundo, Juan Carlos Ferrero, alcanzar otra vez la élite del tenis mundial.
Juan Carlos Ferrero nacido el 12 de febrero de 1980 en Oteniente (Valencia) ha estado desde pequeño unido al mundo de la raqueta. Su padre era un gran aficionado al tenis y desde que tenía apenas ocho años se podía ver a Juan Carlos jugando en el sótano de la empresa textil de su padre donde practicaba lanzando la pelota contra la pared y desarrolló su precisión dándole al enchufe. “Tenía un don natural, había nacido con un golpe de derecha especial”, recuerda su padre.
Ferrero siguió con el tenis de manera ya más seria y se convirtió rápidamente en una de las grandes esperanzas del tenis español con tan sólo 18 años disputó la final júnior de Roland Garros frente al chileno Fernando González y aunque cayó derrotado de forma algo injusta ya dejó ver esa rapidez de piernas que le hacía llegar a todas las bolas. De aquí viene su apodo de “mosquito” por lo ligero y rápido que era en sus movimientos.
Sin embargo, la vida del tenista valenciano estará siempre marcada por el fallecimiento de su madre, Rosario Donat, víctima de un repentino cáncer. “Fue un momento muy penoso, para mí por supuesto, pero también para mi carrera. Había celebrado mis cumpleaños en febrero. Estaba anonadado. Ella siempre me llamaba apoyó con el tenis y tras su muerte pensé en dejarlo. No me imaginaba continuando sin ella”, afirma Ferrero. Tras esto Juan Carlos se sumió en una profunda depresión y abandono la práctica del tenis, pero sus hermanas y su padre Eduardo le convencieron para que honrara a su madre haciendo lo que mejor sabía hacer: jugar al tenis.
Después de este duro trance, “Juanca” poco a poco fue haciéndose un hueco en el mundo del tenis profesional. En 1999 consiguió su primer título profesional, el Open de Mallorca y como no podía ser de otra forma se lo dedicó a su madre señalando al cielo al concluir el encuentro. La carrera del valenciano ya estaba lanzada y sólo un año después debutó con España en la Copa Davis.
Otro de los grandes valedores del valenciano ha sido su entrenador de toda la vida, Antonio Martínez Cascales, que descubrió al tenista con tan sólo 11 años y que desde entonces no se ha separado de él. “Llevo toda una vida con Antonio, ¿qué puedo decir? Me da seguridad y confianza en los torneos y en los entrenamientos, me conoce perfectamente. Cuando juego un partido me ayuda mucho que esté en la pista y lo noto”, reconoce el jugador.

Ferrero señala al cielo tras su victoria
Tenista de élite
El gran momento del valenciano llegó primero en 2001 cuando consiguió acabar sexto en la carrera de campeones tras alzarse con los títulos de: Roma, Estoril, El Godo, Hamburgo, Dubai y Gstaad, aunque una inoportuna lesión de rodilla al final de temporada le impiden disputar el Masters Nacional y por segunda consecutiva cae de nuevo en semifinales de Roland Garros ante el brasileño Kuerten. En 2002 estuvo cerca de conseguir su sueño de ganar en la tierra de París pero perdió en la gran final ante su amigo: Albert Costa.
Sin embargo, sólo tuvo que esperar un año para sacarse la espina de la final anterior. Fue en mayo del 2003 cuando “Juanqui” derrotaba a Verdik en la final de París (video 4’10″)y se hacía con su título más soñado. Con la victoria se convirtió en el sexto español de la historia que consigue ganar la final de Roland Garros. “Era el sueño de mi vida, y ahora que es realidad todavía no lo he asimilado. Desde que vine aquí por primera vez, a los 12 años, siempre he querido acabar con victoria en el último partido. Ahora que he ganado el título jugaré el próximo año más tranquilo”, fueron sus palabras tras conseguir el título. Este año Ferrero tocó el cielo y tras ser finalista en el U.S. Open y posteriormente ganar el Masters Series de Madrid consigue liderar la Carrera de Campeones y el ranking de la ATP. Sin embargo, su reinado le dura escasamente dos meses al perder ante el checo Jiri Novak en el Masters Series de París.

Ferrero vencedor en París(2003) Galería de fotos
Después de este gran año las lesiones (mononucleosis incluida) y la irregularidad de su tenis le han alejado un poco de la cabeza del tenis mundial, quedando un poco relegado por el protagonismo mediático de los Federer, Nadal o Djokovic.
Este año el comienzo de temporada parece esperanzador tras alcanzar los octavos de Australia y su buen papel en Indian Wells o en Roma donde eliminó al intratable Rafa Nadal, llega la hora de la gran cita para el valenciano: Roland Garros. Esperemos que este sí sea el año del regreso del gran Juan Carlos Ferrero por el bien del tenis español y del espectáculo.
Gran emprendedor fuera de las canchas
El valenciano lejos de ser sólo un tenista es más bien un hombre de negocios dentro de la comunidad valenciana. El jugador de Onteniente ya tenia desde hace tiempo una escuela deportiva “Equelite” donde se entrena el propio jugador entre torneo y torneo y donde han entrenado también jugadoras de la talla de María Sharapova. A parte de esta escuela recientemente el jugador ha invertido la friolera de siete millones de euros en un hotel de lujo: El Hotel Ferrero (conoce aquí el nuevo recinto)
Fuera de los negocios “Juanca” se muestra como un apasionado de los coches ya que posee numerosos vehículos: Mitsubishi, un Renault Spider, Mercedes 500, Porche 911 turbo y un Mazda RX8. El valenciano también es un gran seguidor del fútbol y aficionado del Real Madrid, siendo su presencia en el estadio blanco habitual cada vez que su calendario se lo permite.
En el aspecto sentimental, su novia Patricia Bonilla, es su más fiel acompañante allá por donde va el valenciano junto a su entrenador y su familia, pero aunque está muy bien con su novia el jugador todavía no se plantea pasar por el altar.